Albóndigas de cordero y berenjena

Puede servir para celebrar el próximo Día de la Madre, que es viernes o cualquier otra efeméride que tengas a bien. Incluso puede ser un plato cotidiano con el que sólo queramos celebrar que la comida es un placer… Estas albóndigas de carne de cordero y berenjena son una receta de El Comidista, Míkel López Iturriaga, que hoy hemos querido compartir. ¡Buen provecho!

Ingredientes

Para ocho personas:

400 gr. de carne de cordero picada
400 gr. de magro de cerdo picado
2 berenjenas
200 gr. de miga de pan de cereales
2 huevos
2 cebollas
2 dientes de ajo
5 cucharadas de perejil picado
Leche entera
Pan rallado
Harina
Aceite de oliva
Sal y pimienta negra
Hojas de menta para decorar (opcional)

Preparación
1. Precalentar el horno a 200 grados. Asar las berenjenas enteras sin quitarles el tallo, untadas con un poco de aceite en una bandeja o fuente, unos 45 minutos. Sacar y dejar que se templen. Pelar, escurrir bien la carne aplastándola en con un colador y salar ligeramente.

2. Picar la cebolla y rehogarla en aceite de oliva a fuego medio-suave durante 15 minutos. Añadir el ajo y dejar que se dore levemente.

3. Poner a remojo el pan con leche hasta que se empape bien.

4. Poner en un bol las dos carnes, añadir la carne de la berenjena, el pan escurrido, la cebolla y el ajo con el aceite, el huevo, el perejil picado y salpimentar. Mezclar bien todo, cubrir con film y dejar madurando en la nevera mínimo un par de horas (cuanto más tiempo, más sabor cogerá la carne).

5. Preparar un plato o fuente cubierta con papel de cocina y otro hondo con harina. Calentar aceite abundante en una cazuela (si tienes una freídora o una rejilla para freír, mejor). Sacar la carne y retirar los trozos de ajo (también se pueden aplastar y mezclar con la carne).

6. Comenzar a hacer las bolitas con las manos: una cantidad buena de carne es el de una cucharada, pero se pueden hacer más pequeñas si se prefiere. Si la masa está demasiado húmeda, ponerle un poco de pan rallado y mezclar. Enharinarlas e ir friéndolas en el aceite caliente, pero que no humee (una temperatura 7 de 10 es la correcta; si está demasiado caliente se quemarán por fuera y quedarán crudas por dentro). Cuando estén ligeramente doradas, dejar sobre el plato con papel absorbente para que pierdan el exceso de grasa.

7. Servir calientes y con menta picada en grueso por encima. Lo mejor es tomar las albóndigas recién fritas, pero si las quieres tener hechas de antes, se pueden recalentar en el horno. El truco entonces es freírlas poco, para que se acaben de hacer allí.

Están buenísimas con yogur griego aliñado con limón, ajo, sal, pimienta y aceite de oliva. O con salsa de tomate.

Receta original en: El Comidista

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