Costillas de cordero y tomates confitados

El verano, y en especial los meses de agosto y septiembre, es la temporada ideal para disfrutar de una verdura común pero con un sabor exquisito y unas posibilidades increíbles: el tomate. Se cocine como se cocine y se ponga donde se ponga, siempre sienta bien. La propuesta de hoy, que hemos recogido de la revista ELLE, se trata de costillas de cordero o lechazo con tomates confitados. Es una receta fácil para quedar bien en la mesa sea el día que sea.

INGREDIENTES:

2 piezas de 6 costillas de cordero
300 g de tomates confitados
1 diente de ajo
1 ramita de romero
3 ramitas de tomillo
1 naranja biológica, aceite de oliva
1 clara de huevo
125 g de tomates cherry
sal y pimienta

 

Lo primero que tenemos que hacer es precalentar el horno a 240 ºC.
Luego mezclamos los tomates confitados, el ajo pelado y picado, 
las hojas de romero y de tomillo, dos tiras de cáscara de naranja troceada, sal y pimienta.
Batimos la clara de huevo con un poco de pimienta. Untamos las costillas con la clara de huevo y con la mezcla de tomates confitados 
presionando con los dedos para que todo quede bien adherido. Ponemos las costillas en una fuente de horno y las regamos con un chorrito de aceite de oliva y el zumo de la naranja; colocamos los tomates cherry alrededor y los dejamos durante 15 minutos en el horno.
Por último, cubrimos con papel de aluminio para que repose fuera del horno 10 minutos más antes de servir.
Destacar que el tiempo de cocción depende del peso de las costillas. Para los que os guste más la carne hecha, podéis dejar el cordero unos minutos más.

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