Si eliges lechazo, que sea de Castilla y León

Queda poco para Navidad y estos días previos son el momento de decidir los principales platos que van a ser los protagonistas de las comidas festivas que celebraremos rodeados de familia y amigos.
Sin duda alguna, uno de los platos que no puede faltar en la mesa es el lechazo de Castilla y León. Asegúrate de que cuenta con la Identificación Geográfica Protegida y con el distintivo de Tierra de Sabor que garantiza su calidad.

Os recordamos que solo se denomina lechazo a la cría de oveja o cordero alimentado con leche materna y que no ha superado los 35 días de vida ni los 12 kilogramos de peso. Las ovejas madre solo se han alimentado con cereales y en pastos naturales. Tanto la leche materna como la alimentación de sus progenitoras, garantiza que la carne de lechazo tenga un color blanco nacarado o rosa pálido, una textura suave, tierna y jugosa, y, por encima de todo, un exquisito sabor. Todas estas características están garantizadas en los lechazos que llevan la vitola identificativa de Castilla y León.

Las posibilidades que ofrece esta carne son infinitas. Asado en horno se consigue un plato estrella, pero el lechazo se puede cocinar de otras múltiples formas. Podrás sorprender a tus comensales con todo tipo de recetas de lo más creativo. Como por ejemplo unos entrantes de croquetas de cordero o unas empanadillas de lechazo con acompañamiento de mango, salsa curry y queso fresco.

Existen mil recetas de asados, pero si no te quieres complicar con la preparación: Asado Fácil de Moralejo Selección. Solo hay que meter las piezas en el horno para conseguir un resultado excelente, en la mitad de tiempo y sin manchar el horno.

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